lunes, 18 de noviembre de 2013

Oración: fórmula para hablar con Dios.

Es cierto que la oración es una fórmula para hablar con Dios. Desde que somos homo sapiens.

El agnóstico (a: no, gnosis: conocer) que dice que no se puede conocer la voluntad de Dios, no está muy alejado. La voluntad de Dios es infinitamente incognoscible, per sé para nosotros...

Ahora bien, los cristianos católicos sostenemos que Dios sí se hizo a conocer, y estableció: la vida de Jesús, su espíritu, la iglesia sobre la cuál reposó, escrituras y sacramentos.

Los judíos (nuestros padres) y nuestros hermanos separados (los protestantes, según palabras de Juán Pablo II) también creen en estas fórmulas, y varias religiones de Oriente, donde sin embargo abundan la meditación y el yoga, es decir un dios impersonal.

Con un dios impersonal, panteísta, claro está que no se puede charlar. Siempre digo que el yoga y la meditación es como el jardín de infantes de la oración, precisamente por el aspecto personal de un dios en concreto. Ya no es el universo, no es la nada (ni el vaciarnos de nosotros mismos) sino una charla "entre personas", y el llenarnos de Dios.

¿GRADOS DE ORACIÓN?:
1) PEDIR.
2) AGRADECER.
3) ADORAR.

Y claro que la oración es también una construcción gramatical. La construcción sintáctico-semántica que nos atañe a todos, especialmente a los escritores.

Y a los poetas... los poetas somos los grandes "científicos" de la oración, por el nivel de síntesis que debemos lograr. Debemos darle un "alma" a la oración, sin caer en el hermetismo ni en la prosa.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Ganar: triunfar en una contienda.

Muchos piensan que ganar es triunfar en una contienda. En un partido de fútbol por ejemplo; y está bien.

De niños aprendimos los juegos, primero los solitarios (de reconocimiento de objetos), luego los competitivos (los de "ganar" de unos sobre otros) y luego los cooperativos (atendiendo a reglas mutuas pero además a un mutuo "ganar").

Ganar en el sentido de la competitividad no está mal; al contrario, puede ser muy sano trasladar las contiendas a los terrenos de un juego. El juego es precisamente "re-crear" esa contienda sanamente.

Mas también puede enfrentarse la contienda, por ejemplo una discusión, de argumento a argumento, es decir: escuchándose, incluyendo el argumento "del contrario", y contra-argumentándolo.

Claro que lo mejor es tener co-razón, es decir una razón mutua, esencial para las familias y sobre todo para las parejas y amigos que, por no poseer "razones de sangre", tienden a relativizarse aún más.

Mejor es tener co-razón.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Matriarcado: autoridad de las madres o mujeres.

Sabemos que el matriarcado es la autoridad de las mujeres. Nos imaginamos a la autoridad de nuestras mamás, tías y abuelas.

Pero el término también se refiere a sociedades organizadas así. Hay sociedades que se organizan así, en torno de la autoridad de las mujeres y no de los hombres, en África por ejemplo.

Aunque son unas pocas, porque la sociedad mundial es prácticamente patriarcal, hace ya 5.000 años.

En el año 3.000ac, oleadas de bárbaros europeos esparcieron el patriarcado en todo el mundo, a fuerza de saqueos y violaciones. Sí, ni guerras hubo...

Antes, unos 28.000ac, el hombre se organizó en torno de la agricultura, y allí la mujer reinaba. Seguía cazándose, pero la agricultura y la recolección eran predominantes.

25.000 años después, tras una existencia pacífica, vinieron los colonizadores europeos a cambiar el mapa del poder, a fuerza de saqueos y violaciones que le pintaron el rostro a las Mitologías y Religiones Patriarcales nacientes.

Hoy en día se estima (yo estimo) que habrá un nuevo matriarcado, es decir que tras de:
25.000 años de matriarcado pacifico,
y 5.000 de patriarcado beligerante,
habrán nuevos milenios de un matriarcado pacífico,
basado en la figura de Jesús (la buena filiación) y de nuevas mujeres que nos cautivarán.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Independencia: libertad de depender de otros.

Se asocia la independencia con la libertad. Y específicamente, con la libertad de depender de otros.

Es como si depender de otros estuviera mal visto, no fuéramos dignos nosotros de ellos o viceversa.

Y precisamente, si alguien dices que no es digno de tí, probablemente tú tampoco lo seas de él o ella.
La dignidad es así, al menos en términos de dos personas. Por eso no juzgues...

Tampoco está bien creer que la independencia es libertad. No necesariamente...

Las personas amorosas, hasta donde yo sé, son muy dependientes de su amor. De sus resultados, y en definitiva del "ida y vuelta" que tenga ese amor. Ser independientes de eso, es prácticamente ser malas personas.

Por eso, asóciate al amor. Da, sin pedir a cambio. Sé independiente en ese sentido. Espera reciprocidad, sí, pero no de un modo independiente a cómo se dé el amor. El amor es comando, faro, guía en la tormenta... no te sientas independiente de eso. Está y estará primero siempre. Mejor agacha la cabeza.

lunes, 7 de octubre de 2013

Locura: estado de desorden mental.

La locura es un estado de desorden mental, es decir nuestras percepciones y acciones trastornadas.

Y locura es "divertirse". "¡Qué locura la de anoche!", decimos.

Y locura a la genialidad. Por ejemplo: Dalí.

Hasta aquí podríamos decir que locura es un poco de las tres cosas: el desorden mental, el divertirse alocado, y la excentricidad.

Sin embargo, el desorden mental puede ser producto de una crisis pasajera, por ejemplo una muerte, un nacimiento o una mudanza (los "cambios primarios").

El divertirse sin límites puede estar mesurado por una sociedad que lo apañe, o contenido por los propios amigos, por ejemplo mediante "el conductor designado".

Y la genialidad también puede vivirse bien, sanamente como es el caso de Einstein y muchos filósofos, quienes al menos en teoría eligieron el Estoicismo por sobre lo Epicúreo siempre.

Locura es cuando algunas de las 3 cosas se salen de límites: cuando el desorden mental no se medica, la diversión termina en tragedia, y la excentricidad se auto-recluye con ánimos de venganza.

martes, 1 de octubre de 2013

Moral: leyes morales de la gente.

Cierto es que la moral es las leyes morales de la gente. Sus expectativas, creencias, modos de ver la realidad. Y modos de actuar también, devenidos de esa visión.

Pero también es una visión mayor que esa, estudiada por los sabios. Una ciencia, llamada Ética, la cuál se dedica no sólo a estudiar las "morales" de la gente, sino también de hacerlo a lo largo de la Historia.

Entre sus prédicas, hay una corriente orientalista que le atribuye al término moral, un parecido similar a la palabra amor. Y quiero detenerme en esto...

Amor y moral son madre e hijo, es decir que el amor produce moral. Todo lo que sea no-amoroso, será in-moral también.

Nuestro pichón Riviere, quizás por accidente, planteó también una Ética basado en esto.



lunes, 23 de septiembre de 2013

Honestidad: calidad de honesto.

En la honestidad hay una parte raíz que indica -verguenza-. Sí, la palabra honestidad remite a verguenza etimológicamente.

La verguenza, ¿está subestimada?. Sí, y mucho. Muchas de las cosas que no haríamos por verguenza, muchos las hacen por lo desestimado de este término (y esta vivencia).

Arrojar los papeles en la calle, por ejemplo. La verguenza es y ha sido siempre parte de las llamadas "Formaciones Reactivas" de las que habló Freud. El asco, la verguenza, la moral, las buenas costumbres...

Obvio que el término honradez, u honor (aunque este último dependa de terceros) parece ser más sano. Pero vaya que la honestidad sí nos hace falta, para recuperar valores.

Si en nuestra psiquis humana se ha subestimado la verguenza, también la moral y las buenas constumbres que vienen unidas.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Integridad: calidad de íntegro.

Todos tenemos la integridad en alta estima. Queremos suplirla con la vestimenta, con cierta sensación de prestigio, y presumiendo de nuestros logros.

De ser "populares", exitosos en lo que hacemos y ambicionamos. De buen pasado, de buen pasar y buena "pasada" en la calle.

Vernos y lucir bien, se vea o no bien -nuestro alma-. Nos olvidamos ya, cuando niños, que por allí pasaba la cosa...

Cómo admirábamos a los abuelos, "estatuas de bondad", con dulces en las manos. Con nuestros hermanos en los brazos, y la sonrisa en la boca.

La integridad del cariño, el servicio y la SIMPLE hombría de bien. Las abuelas-damas, dos veces madres y en definitiva el verdadero y real sentido de la integridad.

La consideración al otro, la congruencia y la verdadera "buena disposición", a la que hoy le llamamos "onda". Los verdaderos valores, el respeto incondicional a los mayores entre otras cosas.

Las "bases", que hoy tanto faltan, y por eso pasan tantas cosas aberrantes. La humildad, por ejemplo, pues la integridad no es "brillar" de prestigio, sino con lo poco que Dios te dió. Y si te dió mucho: apocarlo, como Dios hizo contigo para darlo.

(Cuando salía el sol, la zorra miró su sombra y se dijo: "Necesito un camello para la hora de la comida". Y buscó un camello durante toda la mañana. Llegando al mediodía, tornó a mirar su sombra, y pensó: "Me parece que me conformaría con un ratón.". Jalil Gibrán)